La Casa

Como reloj, máquina perfecta, Enan saltó de la cama. Se había retrasado la alarma del reloj; se apresuró lo más que pudo en vestirse, desayunar, acomodar sus papeles y salió raudamente de la casa, La jornada laboral de Enan era exhaustiva rozando lo infrahumano. La casa sólo estaba abitada por él, una herencia de sus padres. No se había casado y tampoco tenía hijos. Cada año que pasaba, la casa le resultaba cada vez más extraña. Él que se había criado allí no entendía ese extrañamiento y poco a poco fue dejando de ocupar distintas partes de la casa. El living fue el primero, siguieron la cocina, la sala de estar, y así sucesivamente, Llegó un momento, este momento en el Enan sólo ocupaba su habitación. La sala principal, el despacho, la despensa, la cocina, el recibidor y hasta el jardín había sido ocupado............ Hoy Enan sólo vive en su habitación.